Medicina Tibetana

La medicina tibetana es una técnica manual que se aplica habitualmente para resolver todo tipo de dolores de espalda, cabeza, hombros, brazos, antebrazos, cintura, caderas, rodillas, pies y también patologías de todos los órganos internos y de los sentidos, ya que las vías nerviosas que parten del sistema nervioso autónomo o neurovegetativo (simpático y parasimpático ) llegan a todos los tejidos del organismo.

Se basa en cuatro pilares:

a) Energía

b) Elementos biomecánicos

c) Vías reflejas

d) Meditación trascendental

ENERGÍA

No resulta fácil  plantear la definición de energía. Podría quizás ser un referente el concepto en Hipócrates (siglo v a.c.) "padre de la medicina", cuando habla por primera vez de la integridad del cuerpo, mente y energía cósmica, todo es una misma unidad, una misma cosa. También el de Santo Tomas de Aquino (siglo XIII) con la teoría de que teológicamente no se concibe al ser humano siendo solo cuerpo (físico y mente), como tampoco solo alma o sea ambas cosas son indisolubles, ambas lo constituyen como si fuera una tercer cosa, creando la teoría constitucionalista en la cual habla de la posesión de un alma inmortalpredestinada pero no predeterminada, o sea el hombre está sometido a leyes pero es libre. Diciendo que las fuerzas del alma son las del "compuesto organizado" considerando el organismo desde el punto de vista químico, físico y mecánico, el organismo es una concentración de energía, pero gracias al alma es también un transformador de la energía solar que recibe de los alimentos y medio ambiente.

Es decir el alma no crea ni pierde energía sino que la transforma. Bajo su
influjo la energía cósmica es dirigida, conserva y expande la vida.

La energía o fuerza vital es capaz de mover el cuerpo material en sus reacciones fisico-quimicas-biologicas, por lo tanto la vida emana del alma hacia el organismo, de lo espiritual a lo orgánico, manteniendo ese equilibrio inestable
que se llama salud.

Los tibetanos tienen la teoría que la energía vital se encuentra en el líquido
cefaloraquideo, fluido que baña todo el sistema nervioso central y medula
espinal separándolo del resto de la anatomía una vaina muy delgada llamada
duramadre, que tiene una amplitud y frecuencia de onda determinada y que
cualquier desplazamiento óseo produce una compresión en la duramadre que hace que esa frecuencia, intensidad y amplitud de onda se altere poniendo en marcha un mecanismo de autonomía del sistema nervioso neurovegetativo dejando de informar al sistema nervioso central al bloquear los aferentes, tomando el comando de la zona afectada los ganglios paravertebrales del neurovegetativo y por lo tanto comienza la alteración funcional del órgano y zona afectada no tomando conocimiento el sistema nervioso central; de perdurar la afección compresiva, la patología se vuelve ya orgánica y entonces por las vías reflejas aferentes propias del tejido u órgano afectado, el sistema nervioso central toma conocimiento de la alteración.

Con la ayuda de la técnica y resolviendo la compresión física y por consecuencia restableciendo la amplitud, intensidad y frecuencia de onda alterada, se desbloquea el sistema neurovegetativo devolviéndole la inestable vibración de la salud correspondiente al líquido cefaloraquídeo poniendo en marcha la vix medicatrix, o sea la capacidad latente de salud o sea la farmacia que lleva dentro, in situ el cuerpo humano.

ELEMENTOS BIOMECÁNICOS

Los elementos biomecánicos son un concepto diferente, simple, de cómo actúa
la fuerza de gravedad en el conjunto de palancas y poleas que forman el sistema músculo esquelético humano. La atención no se sitúa en el defecto "in situ" de donde se encuentra la afección sino en el conjunto de la totalidad musculoesqueletica afectada por las fuerzas gravitacionales y electromagnéticas a las cuales estamos sometidos casi constantemente.

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Tomando especial atención en la postura esquelética, el tono muscular, la cintura escapular, columna cervical, columna dorsal, columna lumbar, la cintura pélvica y columna sacra y coxis.
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Haciendo hincapié en la columna cervical y lumbar.

En la primera, ya que no posee la protección de la caja torácica y soporta el peso de la cabeza y los brazos en un concepto de los mismos como palancas que son impulsadas desde dicha columna cervical sobre la cual asientan los plexos nerviosos que inervan dichas palancas y sobre la cual hacen fuerza para movilizar dichas palancas los músculos correspondientes que insertan en las apófisis dorsales vertebrales

y, la segunda, porque es la que soporta el peso de la mitad superior del organismo buscando el punto de equilibrio gravitacional ideal, jugando para ello con el pívot que puede ejercer en la cintura escapular y pelviana en su conjunto.

La medicina tibetana ha ideado para ello una serie de maniobras tendentes a la corrección individual, vértebra por vértebra hasta ponerlas en posición exacta para el correcto funcionamiento de toda la columna, en conjunto con la aptitud física de cada organismo y dejar así fluir libremente al liquido cefaloraquideo.

LAS VÍAS REFLEJAS

Las vías reflejas son nada menos que el sistema simpático y parasimpático o
sistema involuntario o neurovegetativo, aquel que no se domina voluntariamente y que se desplaza paralelamente a las apófisis laterales de cada vértebra a lo largo de toda la columna vertebral y que se ve afectado ante los desplazamientos tanto laterales como listesis y retrolistesis, siendo dependiente de cada desplazamiento la estimulación o bloqueo del simpático o parasimpático correspondiente, afectando así no solo al sistema musculoesqueletico sino a toda la economía del organismo ya que todos los tejidos y órganos del cuerpo humano reciben inervación de ambos sistemas autónomos siendo por ende afectados según el tipo de desplazamiento que se produzca.

Al corregir la posición vertebral se pone en marcha también el desbloqueo o la estimulación del sistema neurovegetativo, estimulando o inhibiendo el efecto del mismo, según el órgano o aparato afectado.

LA MEDITACIÓN TRASCENDENTAL

La meditación trascendental es un ejercicio de nuestro nivel de conciencia.

Se ejercita hasta que se pone de manifiesto el proceso de meditación que es aquel en el cual, en total estado de relajación, nuestro consciente deja de ser para pensar en nada, dejar fluir simplemente.

Es poner en marcha la vix medicatrix del ser humano, proceso que es muy habitual en muchos países orientales como práctica diaria tan importante como alimentarnos.

Fundamental para que la energía del liquido cefalorraquideo fluya natural y eficazmente nutriendo e intercambiando neurotransmisores libremente.

Esta practica se realiza suave y plácidamente y el resultado se siente de
inmediato en relación con cualquier otro tipo de tratamiento.

Ideal para combinar con homeopatía ya que desbloquea el problema mecánico-compresivo que esté presente y logrando dejar actuar al medicamento homeopático (que es energía) de manera más rápida, suave y duradera.

TERAPEUTA EN BAGUA:

Fernando Malfitani

Nacido en Buenos Aires, diplomado en medicina en 1983 por la Universidad de Buenos Aires ha sido Director General de Política Ambiental de la ciudad de Buenos Aires, asesor de la Subsecretaría de Calidad de Vida de la ciudad de Buenos Aires y asesor del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires.

Además de su especialidad en Medicina Tibetana, el Dr. Malfitani tiene conocimientos de medicina Homeopática - realiza sus estudios en la Escuela Medica Homeopática Argentina "Dr. Tomás Paschero"- y medicina ayurvédica - estudia la especialidad en 1994 con el Dr. Deepak Chopra en la ciudad de Chicago, EE.UU.

Más información sobre medicina tibetana

www.fernandomalfitani.com

 


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